Gabriel Orozco: de regreso a la tierra

  • Posted by bluelemon
  • On abril 17, 2013

Gabriel Orozco: de regreso a la tierra

(16 de abril de 2013) Ciudad de México.- Reflexionar sobre Gabriel Orozco es complicado, siempre con aristas que hacen, casi, imposible, englobar su producción desde algun…a característica, ideología, corriente, pensamiento, idea, pues incesablemente está cambiando. La semana pasada, semana de Zona Maco, la galería Kurimanzutto abre sus puertas a la exposición de la obra de Gabriel que consiste en piedras de río talladas. Cuando Orozco trabajaba aquellos objetos habituales de la basura, de la calle, de la playa, de eso posproducido que encontraba y luego exponía en la sala del museo, podríamos haber hablado de una ojeada a lo cotidiano, de una visión casi posmoderna, que ya no busca la contemplación y menos, la construcción de un futuro, sino la mirada al suelo; a ese piso sobre el que caminamos día a día en donde encontramos el retorno a ver el aquí, contemplar el ahora, a ver ese mundo que nos rodea que ya no imaginamos, sino lo vemos, con lo feo, trágico, contrario, bello, sublime; Gabriel lo retoma, lo muestra y dice: esto, es lo que hay. Remarca la retracción de la idea de un futuro, hacia el regreso al presente, que siniestro, que muestra tal como es. Y ahora, con las piedras talladas, ha mutado, nos olvidamos de ese presente para todavía ir más allá, a un momento en donde el arte todavía no existe, en donde la historia tampoco, la idea, menos, a un lugar primario, al cosmos, a las partículas iniciales de la composición del hombre que están en las piedras; luego, al hombre, a lo primero que aprende como homo sapiens: a tallar. Se trata de una producción contemporánea que más allá del regreso a lo cotidiano, a un presenteísmo marcado, se concreta en el salto a la premodernidad, remite a ese hombre que todavía no reside en el estado de cultura. Es el regreso a la tierra, al cosmos, sin lo social, económico, político, ni religioso, con la sabiduría del hacer. Eso es arte: la técnica del saber-hacer. En el sentido primario, esta exposición de Gabriel presenta, entonces, arte. Habría que notar también las líneas curvas de las esculturas: unas envuelven a otras, se encuentran, chocan, convergen, forman, sin asíntotas, ni cuadrados, líneas que por más rectas que quizá, alguna que otra pueda pretender serlo, la propia redondez de la piedra, lo impide. No es casualidad, Gabriel ha trabajado el círculo, lo redondo, lo curvo que tiene diversas implicaciones, pero hablando del antes de la modernidad, recuerda al eterno retorno de Nietzsche: a la noción del tiempo como cíclico. Ello vuelve, por supuesto, al antes de la construcción del tiempo lineal, a la concepción del mundo desde la observación de la naturaleza, en donde las propias estaciones, el sol, las estrellas y la regeneración de los sucesos astronómicos y naturales determinan el pasar del tiempo en círculo. La obra se presenta no como un recuerdo, sino como ciclo que rescata la noción del mundo a partir de su contemplación desde el antes de la nebulosa construcción racional de la idea de hombre y mundo.

Natalie Gama Pourdanay

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